INVESTIGACIÓN

Investigaciones que buscan posibilidades para la arquitectura a partir de su relación con otras disciplinas. Éstas se publican en este blog y culminan en un evento.

La posibilidad del cine es terrorífica. Aún cuando se trate de una comedia, lo que vemos en la pantalla no es más que una realidad encapsulada en movimiento: espíritus parlantes y dobles de nosotros mismos. El cine, uno de lo más grandes logros del tecnología, es al mismo tiempo el dispositivo que hizo visible la magia y, a través del stop-motion, hizo tangible uno de nuestros más grandes miedos: los objetos que cobran vida propia. Gracias a las posibilidades del cuadro por cuadro, los objetos inanimados de pronto se acercaron al mundo de lo humano imitando sus movimientos. De Helena Smith Dayton, Albert E. Smith, Ladislas Starewitch a Jan Švankmajer, los hermanos Quay y Nathalie Djurberg, por el cine han desfilado infinidad de artistas que han le han dado vida a la materia inerte y a la materia informe.

En nuestro día día, todos dejamos rastros de nosotros mismos en los objetos que están a nuestro alrededor: en la cama, la ropa, los libros, las sillas, ¿qué pasaría si nuestros objetos toman un poco de nuestra vida para cobrar vida propia?, ¿qué pasa si comienzan a apropiarse de los espacios que creemos nuestros? En las noches, en los sueños, en otras realidades, eso ocurre todo el tiempo. El cine es el gran espacio donde lo muerto y los muertos nos recuerdan que siempre tendrán vida.

              

 

 

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